martes, 9 de junio de 2009
LOCURA ESTELAR
Cualquiera pensaría que estoy loco. Estoy tirado en la arena, viendo para arriba. Sólo, a medianoche, en una playa de la costa sur guatemalteca. ¿Qué estoy haciendo aquí? Podría estar durmiendo, como miles de personas normales. Pero no. Estoy acostado, contemplando las estrellas. Miles y miles de estrellas regadas por todo el firmamento, parpadeando en silencio en la oscuridad de la noche. Al fondo, se escucha el sonido del mar, como si fuera la respiración del planeta, acompañándome en esta observación. Las constelaciones se pierden entre tantas estrellas, es difícil verlas bien. Pensar que están tan lejos… Que son soles que podrían tener planetas… Que los planetas podrían tener seres viviendo allí... Dirijo la vista hacia las tres estrellas de Orión, notorias porque forman una línea diagonal que llama la atención. Muchos las conocen como las Tres Marías, pero sus verdaderos nombres son: Alnitak, Alnilam y Mintaka. Forman lo que se llama El cinturón de Orión. Sus nombres son árabes y significan “la faja”, “el hilo de perlas” y “el cinturón” respectivamente. Están situadas a 1,500 años luz de la Tierra, así que lo que veo ahora es en realidad las imágenes de cómo eran alrededor del año 500 DC. En esa época los mayas estaban estrenando Tikal, la primera gran ciudad, que tuvo más de 500,000 habitantes. Volviendo a las estrellas, bien podría haber explotado hoy alguna de ellas, que nos enteraríamos hasta dentro de 15 siglos, porque el flashazo viajaría en el espacio todo ese tiempo antes de llegar aquí. El cielo nocturno es como una máquina del tiempo, entre más lejos el objeto, más nos adentramos en el pasado. Orión es conocido también como El Cazador, las estrellas Betelgeuse y Bellatrix forman sus hombros, Meissa su cabeza, Saiph y Rigel sus piernas. El Cazador reina en medio del cielo el 14 de diciembre, sin importan qué año sea. Lo veo con asombro, hasta con admiración. Colgando del cinturón lleva su espada. En ella guarda un maravilloso secreto: La Nebulosa de Orión, la aureola más bella que jamás se haya visto. Parece una orquídea con estrellas en el centro. Son estrellas que nacieron allí, que apenas tienen 1 millón de años, estrellas-bebés, atrapadas en un momento del tiempo para que las podamos ver. Fue en esta nebulosa donde se descubrió cómo nacían las estrellas, a partir de enormes nubes de hidrógeno, condensándose, friccionándose, amasándose, gracias a la fuerza de gravedad, hasta alcanzar la masa crítica que logra la fusión nuclear para encenderla. Volteo a ver para todos lados a ver si no viene alguien, porque da algo de miedito estar solo y debo irme, (hoy día no se lo recomiendo a nadie, a menos que esté en un lugar seguro), pero en compensación puedo decir que estar bajo las estrellas, ante aquella inmensidad, es sentir una rara emoción, es sentirse infinitamente pequeño, infinitamente humilde ante la grandeza de su estructura.
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