La luna llena de abril acaba de salir. Grande y majestuosa, se asoma por el Este. Parece más una pintura que un objeto real. No puedo evitar quedármele viendo mientras espero que cambie el rojo del semáforo. Su belleza es impresionante, el gran círculo blanco-amarillento resplandeciendo en la penumbra. Tiene algo de magia.
Me pregunto – “¿Qué pasaría si no hubiera Luna?”, no habría lunadas, ni romanticismo, Paco Pérez nunca hubiera compuesto “Luna de Xelajú”, ni Julio Verne hubiera escrito “De la Tierra a la Luna”. No existirían innumerables poemas, canciones ni las clásicas “Claro de Luna” de Beethoven y “Claro de Luna” de Debussy. Nadie tendría recuerdos de la luna sobre el mar.
No habría eclipses. Nunca habríamos estado bajo la sombra del eclipse de 1991, ni habríamos visto brillar las estrellas en pleno día. No existirían las semanas, período inventado por el cambio de las fases lunares. El presidente Kennedy no habría tenido una meta en 1961 y Neil Armstrong sería un desconocido. Países como Israel, Etiopía, China y los países árabes no tendrían un calendario lunar.
Pero lo peor viene ahora, sin luna no habría mareas, el agua de los mares permanecería pareja todo el año, apenas perturbada por la influencia del sol. Como consecuencia, la rotación de la Tierra sería más rápida, ya que no habría nada que la frenara, como ocurre hoy con el movimiento del agua contra el fondo del océano. Al rotar más rápido, los vientos serían más fuertes, como sucede en Júpiter, donde alcanzan hasta 300 kilómetros por hora.
Los vientos más fuertes producirían olas mayores, haciendo la navegación imposible. No habría montañas muy altas, porque la erosión sería demasiado intensa. El viento arrastraría arena, rocas y piedras por centenares de kilómetros. La vida animal sería diferente. Sólo aquellos con corazas fuertes podrían sobrevivir al ambiente. La respiración sería dificultosa debido al viento.
La falta de mareas haría que la vida que surgió del mar no se esparciera tan eficientemente sobre la Tierra. Muchos seres morirían antes de desarrollarse. Las criaturas marinas quedarían a merced de las aves que se alimentarían de ellas, compitiendo ferozmente por su presa. Los árboles serían pequeños y gruesos, con raíces fuertes para aferrarse a la tierra y evitar ser arrancados. No existiría fauna en sus copas. Simplemente no podrían tener la estabilidad necesaria para vivir. Buscarían refugios subterráneos para protegerse.
Sería un mundo muy distinto al que conocemos. Oscuro e inhóspito. La caza, el apareamiento, la protección contra los depredadores y otras actividades nocturnas tendrían que hacerse sin luz de la luna. ¿Existirían humanos? si, pero con habilidades, intereses y características distintas. Los oídos, por ejemplo estarían muy desarrollados.
El semáforo da verde y yo continúo mi camino, concluyendo que estamos relacionados con la luna, si ésta no existiera, nosotros tampoco.
martes, 9 de junio de 2009
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