martes, 9 de junio de 2009

SOÑANDO CON MARCIANOS

La misión Phoenix ya está en Marte. Luego de una maniobra muy arriesgada logró un aterrizaje perfecto. Ya ha probado sus instrumentos para ver si todo está funcionando bien y aunque tuvo algunos problemas han sido superados. La nave tiene un brazo robótico que puede excavar el terreno a varios centímetros de profundidad y tomar muestras. Esta misión es importante porque es la primera vez que se ha logrado aterrizar en el Polo Norte marciano, es decir, sobre los antiquísimos hielos del planeta rojo. El hielo es agua y donde hay agua puede haber vida. Esta es la mejor oportunidad que se ha tenido en 50 años de exploración espacial de descubrir si hay vida en otro planeta. Pero tampoco nos engañemos. Nadie espera ver osos polares o focas marcianas, pero ¿qué pasaría si la Phoenix encuentra un mundo de bacterias atrapadas en el hielo? Las bacterias son seres vivos, son señales inequívocas de vida, ya sea que se encuentren vivas, muertas o en estado de hibernación. Si esto llegara a suceder, los microbiólogos saltarían de sus sillas, ansiosos por estudiarlas, querrían saber si son procariotas o eucariotas, conocer su estructura intracelular y extracelular. Los químicos estarían ansiosos por analizar sus ciclos biogeoquímicos, su estructura molecular y sus reacciones con el ambiente. Los patólogos se preocuparían por saber si son infecciosas. Los ingenieros industriales levantarían la ceja preguntándose si pueden aplicarse a procesos industriales aquí en la Tierra. Todos nos preguntaríamos si esas bacterias evolucionaron a seres superiores o qué hicieron todo este tiempo. Sería inevitable preguntarnos si hay alguna relación entre ellas y nosotros. ¿Podríamos ser sus descendientes lejanos? Este descubrimiento también abriría la puerta para que existan seres en otros planetas. Me pregunto cómo afectaría este descubrimiento a las religiones. La Biblia no menciona que hay otros seres en las estrellas. ¿Serían ellos nuestros hermanos celestes? Si Dios hizo el hombre a su imagen y semejanza, ¿los seres de otros mundos serían parecidos a nosotros? De unas pequeñas bacterias podrían derivarse miles de preguntas y cuestionamientos. Incluso en el caso de que no encuentre nada, porque si en el hielo no hay nada ¿significaría eso que estamos solos en el universo? ¿que somos algo único en el cosmos? ¿podríamos creernos los seres más evolucionados de las estrellas aunque en el patio trasero escondamos guerras, matanzas, genocidios y crímenes? Los resultados de esta misión serán trascendentales. La NASA dice que estarán listos en 90 días, lo cual quiere decir que para finales de Agosto sabremos si compartimos el universo con alguien o algo, o si necesitamos seguir buscando la respuesta. En cualquier caso, tengo la esperanza de que la Phoenix ayude a despejar las incógnitas que he tenido desde que tenía 13 años: ¿quiénes somos? ¿de dónde venimos? y ¿por qué estamos aquí?

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